Renault-Nissan quiere que sus coches se parezcan a un teléfono móvil

Renault y Nissan tienen previsto contratar cientos de ingenieros informáticos con la intención de que su alianza llegue a ser capaz de hacer coches que tengan las mismas capacidades que un teléfono inteligente, según han anunciado ayer las empresas.

La alianza Renault-Nissan, como otros fabricantes, están disputando una auténtica carrera para impulsar el coche conectado que permitiría a los usuarios hacer cosas como acceder a una red social o descargar información sobre productos y servicios ofrecidos a su alrededor.

Los fabricantes se han centrado en los caballos de vapor, en las bujías y en el tamaño de sus coches, pero la industria “necesita ahora poner nueva tecnología para vender más”, ha dicho Ogi Redzic, el ejecutivo al cargo del coche conectado de Renault-Nissan.

Para su jefe, Carlos Ghosn, el coche conectado forma parte de su visión sobre el futuro de la automoción, junto a la tecnología autónoma y los motores que no se muevan con combustibles fósiles.

En abril, Toyota anunció una alianza con Microsoft en la misma dirección. La marca japonesa apuntó que su asistente virtual sabría nuestra presión arterial o los restaurantes que hay en la siguiente salida de una autopista.

También Microsoft ganó el contrato para proporcionar servicios en la nube que permitirá a Renault-Nissan gestionar sus proyectos de coches conectados. Según ambas marcas, Azure será usada para la actualización del software y del sistema de navegación de estos coches. Además, servirá para llevar a cabo monitorización y mantenimiento predictivo.

El problema en el caso de los coches es que funcionan con sistemas operativos muy dispares (no como en la telefonía móvil, donde es cosa de Android e Ios). En la propia alianza Renault-Nissan hay disparidad, con Renault usando R-Link, Nissan con Nissan Connect e Infiniti con InTouch.

Los ingenieros contratados trabajarán ahora en una única plataforma para lanzar aplicaciones, similares a las de Google o Android. Esto hará más sencillo también el trabajo para el desarrollo de aplicaciones por parte de otros desarrolladores.

En total, el nuevo equipo tendrá 1.000 personas trabajando en software, especializadas en temas más propios de empresas 100% tecnológicas, como inteligencia artificial o análisis de patrones de grandes cantidades de datos.

La carrera está servida: “La cuestión es quién será el primero y quién proporcionará los servicios de mayor valor añadido a los compradores”, sentencia Redzic.

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