La normativa de emisiones europea, ¿qué pasará con ella tras el impacto del COVID-19?

La patronal de los concesionarios, Faconauto, ha pedido su prorrogación por 6 meses más debido a la complicada situación que vive el sector. 

El COVID-19 ha afectado a todos los ámbitos existentes de la sociedad. También incluso a la normativa de emisiones a nivel europeo, aprobada recientemente,y la cual establece un promedio máximo por vehículo de 95 g de CO2/km al 31 de diciembre de 2020. Ahora se abre la incógnita de qué pasará con esta normativa tras el impacto de la pandemia y las circunstancias tan excepcionales que vive el sector. 

El presidente de la patronal de los concesionarios, Gerardo Pérez, ha comentado este asunto en una entrevista exclusiva en El Español. Ha asegurado que “se ha hecho una petición a la Comisión Europea para que el protocolo CAFE (Corporate Average Fuel Emissions ) de los 95 gramos de CO2” se prorrogue seis meses más. “Es muy complicado cumplir con ese protocolo”, indica.

Ha asegurado que aunque es muy complicado que quede aplazada y que se está trabajando con todos los grupos políticos españoles con representación en Bruselas para que pronto haya buenas noticias para el sector. 

Además, cree que el papel de las marcas será importante en este reto que se abre para el sector del automóvil. “Los fabricantes lo que hacen es que, ante la ausencia de matriculaciones de eléctricos, los matricula la red de concesionarios. Y ahí es donde nosotros, por supuesto, ni estamos de acuerdo ni lo vamos a estar. Y vamos a pelear para que esto no ocurra. Los coches hay que vendérselos a los clientes y no se pueden automatricular”, indica. 

Los nuevos hábitos de los consumidores pueden beneficiar al sector

Sin embargo, todo no es negativo. Según indican diferentes estudios, las nuevas preferencias de los compradores hacia vehículos más pequeños y los planes de estímulos europeos pueden ayudar al sector a cumplir con la normativa europea de emisiones.

La mayoría de estos planes están fuertemente orientados a favorecer a los automóviles con bajas emisiones. Por tanto, las subvenciones y los estímulos fiscales para los vehículos eléctricos o las ayudas para la renovación del parque que desemboquen en una flota menos contaminante, ayudarán a cumplir con los objetivos que marca Bruselas.

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