La DGT identifica las salidas de vía como el siniestro mortal más relevante en carretera. Aunque la mortalidad interurbana bajó un 3% en 2025 y la tasa por millón de desplazamientos marcó mínimo histórico, este tipo de accidente sigue concentrando el 43% de los fallecidos.
La seguridad vial española cerró 2025 con una lectura que permite cierto optimismo: en vías interurbanas fallecieron 1.119 personas, un 3% menos que en 2024, pese a que los desplazamientos de largo recorrido crecieron un 3,39% hasta alcanzar los 478,56 millones, récord absoluto. La tasa de siniestros mortales por millón de desplazamientos cayó a 2,1, el valor más bajo de toda la serie, y hubo 36 días sin víctimas mortales, frente a los 28 del año anterior, según el último balance provisional de siniestralidad 2025 publicado por la DGT.
Pero dentro de esa mejora general hay un reto muy concreto: la salida de vía. Según el mismo informe oficial de la DGT, este tipo de siniestro provocó 481 fallecidos, el 43% del total en vías interurbanas, una cifra prácticamente estable respecto al año anterior.
La buena noticia es que hablamos de uno de los accidentes donde más margen existe para actuar. En el 90% de los casos hay un único vehículo implicado, y la propia DGT recuerda en su especial sobre salidas de vía publicado en la Revista Tráfico y Seguridad Vial que estos siniestros causan alrededor de 500 fallecidos y más de 1.500 heridos graves cada año.
Ahí entran tres palancas clave: comportamiento, tecnología y parque móvil. La velocidad adecuada, el descanso, la atención y el mantenimiento siguen siendo imprescindibles. Pero los vehículos nuevos incorporan sistemas que ayudan precisamente en los escenarios donde se producen muchas salidas de vía: asistentes de mantenimiento de carril, alertas de fatiga, control de estabilidad, frenada automática o avisos de pérdida de trayectoria.
El problema es que España sigue circulando con un parque muy envejecido. Según el último informe de ANFAC e Ideauto sobre la antigüedad del parque automovilístico, elaborado a partir de datos oficiales de la DGT, la edad media de los turismos alcanzó los 14,6 años en 2025; los vehículos comerciales ligeros llegan a 14,8 años y los industriales a 15 años.
Esto significa que muchos conductores aún circulan en vehículos que no disponen de las ayudas de seguridad que hoy ya son habituales en los modelos nuevos. Sistemas que, en muchos casos, están específicamente diseñados para evitar distracciones, corregir trayectorias o reducir las consecuencias de un error humano.
Por eso, la renovación del parque debe leerse también como una política de seguridad vial. No se trata solo de cambiar coches antiguos por coches más eficientes, sino de incorporar a la carretera vehículos capaces de ayudar al conductor antes de que el error se convierta en accidente.
En este punto, los concesionarios tienen un papel directo: explicar al cliente qué sistemas de seguridad incorpora su vehículo, cómo funcionan y por qué pueden ser decisivos. La entrega de un coche nuevo no debería ser únicamente un trámite comercial, sino también una oportunidad para reforzar una conducción más segura y consciente.
Sobre Faconauto Seguridad Vial
Este contenido forma parte de Faconauto Seguridad Vial, una iniciativa impulsada con el compromiso de reforzar la cultura de la prevención, la innovación y la protección de la vida en carretera. Un proyecto posible gracias al apoyo de MAPFRE, socio estratégico de Faconauto en esta línea de trabajo, que comparte el propósito de avanzar hacia una movilidad más segura, sostenible y conectada.


