La electrificación avanza, pero el consumidor sigue apostando por soluciones intermedias
El proceso de electrificación del parque automovilístico continúa avanzando en España, aunque lo hace con un claro protagonismo de las tecnologías híbridas frente al vehículo 100% eléctrico. La percepción del consumidor, marcada por factores económicos y de uso, está inclinando la balanza hacia opciones que combinan eficiencia y menor incertidumbre.
Según el informe El comportamiento de los conductores españoles en los sectores del automóvil y la moto – Observatorio Cetelem, el 48% de los conductores con intención de compra optaría por un vehículo híbrido, frente al 18% que se decantaría por un coche eléctrico.
Este diferencial refleja que, aunque el vehículo eléctrico gana presencia, todavía no logra consolidarse como la primera opción para la mayoría de los compradores.
El híbrido se consolida como tecnología de transición
La preferencia por los híbridos responde en gran medida a su carácter intermedio. Este tipo de vehículos permite reducir el consumo y las emisiones sin depender completamente de infraestructuras de recarga ni modificar de forma significativa los hábitos de conducción.
En este sentido, el híbrido se posiciona como una solución que combina accesibilidad económica, facilidad de uso y una percepción de menor riesgo tecnológico. Para muchos consumidores, representa un paso natural dentro del proceso de transición hacia la electrificación total.
Además, su mayor implantación en el mercado y la amplitud de la oferta disponible refuerzan su atractivo frente a otras tecnologías.
El coche eléctrico sigue condicionado por barreras estructurales
A pesar del crecimiento en la intención de compra, el vehículo eléctrico continúa enfrentándose a obstáculos relevantes. El propio informe de Cetelem señala que factores como la autonomía, el precio y la infraestructura de recarga siguen condicionando la decisión de los consumidores.
Estas barreras explican en gran medida por qué el eléctrico, pese a su avance, se mantiene todavía lejos de las cifras del híbrido en intención de compra.
El resultado es un mercado en el que la electrificación progresa, pero lo hace de forma escalonada, con el híbrido actuando como tecnología dominante en esta fase de transición.
Implicaciones para el concesionario
Este escenario tiene un impacto directo en la estrategia de las redes de distribución. La demanda creciente de vehículos híbridos obliga a los concesionarios a adaptar su oferta comercial, su discurso de venta y su capacidad de asesoramiento.
Al mismo tiempo, el menor peso del vehículo eléctrico en la intención de compra no elimina la necesidad de prepararse para su crecimiento futuro, lo que implica inversión en formación, infraestructuras y servicios asociados.
En este contexto, el concesionario se posiciona como un actor clave para acompañar al cliente en la transición tecnológica, ayudándole a elegir la solución más adecuada en función de sus necesidades y reduciendo la incertidumbre en un mercado en plena transformación.


