La caída de rentabilidad en los OEM empieza a llegar a la red de distribución
Según el seguimiento trimestral de Bain & Company sobre los 15 principales fabricantes mundiales y los 100 mayores proveedores, el margen EBIT (beneficio operativo antes de intereses e impuestos) de los OEM (fabricantes de vehículos) se situó en el 3,9% en el tercer trimestre de 2025. El pico fue en 2021, con márgenes cercanos al 10%; la caída acumulada supera ya el 60% y los niveles actuales están por debajo de los registros prepandemia.
Es el quinto trimestre consecutivo en que los proveedores —con un margen medio del 6,4%— superan en rentabilidad a los fabricantes.
Una inversión histórica de roles
Durante dos décadas, hasta 2019, los proveedores operaban con márgenes entre 1 y 2 puntos por debajo de los fabricantes. La pandemia lo alteró: los OEM concentraron producción en los modelos más rentables y subieron precios mientras los proveedores absorbían el golpe de materias primas y energía.
Ese ciclo se ha cerrado. La demanda ha aflojado, los precios se han normalizado y los fabricantes cargan ahora con costes de financiación elevados, nóminas más altas y, sobre todo, con el coste de mantener dos plataformas en paralelo —combustión y eléctrico— mientras la adopción del BEV (vehículo eléctrico de batería) no despega al ritmo previsto.
El doble coste de la transición
Desarrollar, homologar y comercializar simultáneamente gamas de combustión y eléctricas multiplica los costes fijos sin que los volúmenes de BEV (vehículo eléctrico de batería) compensen todavía la inversión.
Los fabricantes están acelerando programas de reducción de costes, y Bain advierte de que esas iniciativas se trasladan de forma creciente a los proveedores en forma de presión sobre precios y condiciones. Los únicos segmentos que han sostenido los márgenes del lado proveedor son el semiconductor y la batería; los fabricantes de componentes tradicionales siguen con márgenes más ajustados.
Qué cambia para el concesionario
Cuando los márgenes se comprimen arriba, la presión baja por la cadena. Los programas de eficiencia de los OEM se traducen en objetivos de volumen más exigentes, condiciones comerciales más ajustadas y menos margen en las bonificaciones.
A eso se añade la incertidumbre arancelaria. Bain señala que la escalada de aranceles y la inestabilidad geopolítica pueden añadir una nueva capa de tensión para las cadenas de suministro con mayor exposición internacional. Para la red de concesionarios, la tormenta que golpea a fabricantes y proveedores no se detiene en la puerta del concesionario.


