Casi la mitad de los talleres ha tenido que rechazar reparaciones por falta de equipamiento o formación
La rápida incorporación de tecnologías avanzadas en los vehículos está planteando nuevos retos para el sector de la posventa automotriz. Sistemas como los ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), que incluyen asistentes de frenado, mantenimiento de carril o control adaptativo de velocidad, requieren procedimientos de calibración y reparación cada vez más complejos.
Según el informe Automotive Aftermarket Pulse 2025 – Roland Berger, una parte significativa del sector aún no está plenamente preparada para afrontar esta transformación tecnológica. El estudio, basado en encuestas a 600 talleres y 6.000 consumidores en 13 mercados, muestra que el avance de estas tecnologías está generando un nuevo desafío operativo para el aftermarket.
Uno de los datos más relevantes del informe es que el 47% de los talleres afirma haber rechazado trabajos relacionados con sistemas ADAS debido a la falta de herramientas adecuadas o de personal especializado.
La complejidad tecnológica del vehículo sigue aumentando
La introducción masiva de sensores, cámaras y radares en los vehículos modernos está elevando el nivel de complejidad de muchas reparaciones. Intervenciones que antes eran relativamente simples, como la sustitución de un parabrisas o la reparación de un paragolpes, pueden requerir ahora procedimientos de calibración electrónica para garantizar el correcto funcionamiento de los sistemas de asistencia a la conducción.
Esta evolución tecnológica obliga a los talleres a invertir en equipamiento específico y en formación técnica para poder realizar estas operaciones con seguridad. La calibración incorrecta de un sistema ADAS puede afectar al funcionamiento de los sistemas de seguridad del vehículo, lo que aumenta la responsabilidad técnica de las reparaciones.
Un mercado en transformación para el sector de la posventa
El informe de Roland Berger también muestra que la evolución tecnológica del automóvil está redefiniendo el papel del sector de la posventa. Los talleres que logren adaptarse a estas nuevas exigencias podrán acceder a oportunidades de negocio vinculadas a la reparación y calibración de tecnologías avanzadas.
Al mismo tiempo, la transición hacia vehículos electrificados y cada vez más conectados seguirá impulsando la necesidad de nuevas competencias técnicas dentro del aftermarket.
En este contexto, la capacidad de inversión en tecnología, formación y equipamiento se perfila como uno de los factores clave que determinarán la competitividad de los talleres en los próximos años.


