La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo propone flexibilizar los objetivos de emisiones y dar cabida a distintas tecnologías y energías en la descarbonización del transporte.
La neutralidad tecnológica gana terreno en Europa. La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ha aprobado su propuesta de revisión de las normas de emisiones de CO₂ para turismos y furgonetas nuevos, con cambios que reconocen el papel de distintas tecnologías y energías en la transición hacia una movilidad descarbonizada.
El texto recoge así un principio que Faconauto viene defendiendo desde hace años: avanzar en la reducción de emisiones contando con todas las soluciones tecnológicas disponibles.
La propuesta, aprobada el 4 de noviembre, deberá someterse ahora a la votación del pleno del Parlamento Europeo, prevista para diciembre. Posteriormente, será objeto de negociación con el Consejo de la Unión Europea, por lo que sus medidas todavía no son definitivas.
Nuevos objetivos para 2035
Para los turismos nuevos, la comisión parlamentaria propone reducir el objetivo de emisiones medias de CO₂ desde el 100 % previsto en la normativa vigente hasta el 87,5 % en 2035, tomando como referencia los niveles de 2021.
Los fabricantes deberán compensar parte de las emisiones restantes mediante créditos vinculados al uso de acero bajo en carbono fabricado en la Unión Europea, hasta alcanzar un objetivo global del 95 %.
En el caso de las furgonetas, la propuesta sitúa el objetivo de reducción en el 35 % para 2030, frente al 50 % actual, y en el 80 % para 2035, frente al 100 % establecido en la normativa vigente. También contempla la posibilidad de evaluar su cumplimiento mediante medias de cinco años.
Combustibles renovables e híbridos enchufables
El texto abre la puerta a una nueva categoría de vehículos que funcionen exclusivamente con combustibles admisibles. Según la propuesta, estos vehículos contarían como cero emisiones a efectos de la normativa desde 2030, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
La Comisión Europea dispondría de seis meses para definir las condiciones técnicas, entre ellas las necesarias para garantizar que estos vehículos no puedan utilizar otros combustibles. A partir de 2033, solo serían válidos los combustibles más avanzados.
La propuesta también reconoce el papel de los híbridos enchufables en la transición y plantea congelar, de momento, el factor de utilidad para los vehículos fabricados en la UE. Este coeficiente se utiliza en la homologación para estimar qué parte de la circulación se realiza en modo eléctrico y cuál con el motor de combustión.
Impulso a la fabricación europea y más flexibilidad
Entre las medidas figura un sistema de incentivos para los vehículos eléctricos pequeños fabricados en la UE. Estos modelos tendrían un mayor peso en el cálculo de las emisiones medias de los fabricantes, con el objetivo de favorecer su producción.
Además, el texto propone que los fabricantes puedan cumplir sus objetivos mediante una media de emisiones de tres años, entre 2029 y 2031, lo que aporta mayor flexibilidad para adaptar sus gamas a las exigencias europeas.
La votación del pleno de diciembre será el siguiente paso para definir la posición del Parlamento Europeo. Hasta que concluya el proceso legislativo y se apruebe una revisión definitiva, seguirá vigente la normativa actual.


