PwC sitúa la IA y el software entre las principales brechas de capacidad del sector: las compañías más preparadas también muestran una mayor apuesta por los canales digitales de venta y la transformación de la posventa
La tecnología dejará de concentrarse en determinadas áreas del automóvil para extenderse prácticamente a toda la cadena de valor. La proporción mediana de empresas que utilizan tecnologías avanzadas de forma intensiva o muy intensiva pasará del 47% actual al 72% en los próximos cinco años, según el nuevo Global Automotive Sector Outlook 2026 de PwC.
El salto, de 25 puntos porcentuales, no se limitará a la fabricación. PwC prevé una expansión del uso tecnológico en I+D, cadena de suministro, ventas, posventa y funciones corporativas, además de las operaciones industriales.
El estudio se basa en las respuestas de 720 directivos de fabricantes y proveedores Tier 1 de 33 países, recogidas durante marzo y abril de 2026. Entre las tecnologías analizadas, la inteligencia artificial aparece como la principal prioridad: el 51% de los ejecutivos la sitúa entre las tres tecnologías más importantes para cumplir sus objetivos estratégicos durante los próximos cinco años.
La brecha no está solo en adoptar IA, sino en saber utilizarla
La aceleración tecnológica convive con una diferencia relevante entre las prioridades declaradas y las capacidades disponibles.
El informe identifica precisamente en la inteligencia artificial y la ingeniería de software algunas de las mayores brechas de capacidades del sector. Aunque ambas aparecen entre los ámbitos considerados estratégicos, muchas compañías todavía no cuentan con estructuras, talento y conocimientos suficientemente desarrollados para incorporarlas de manera transversal.
La diferencia es especialmente visible al comparar las empresas future-fit —el 20% mejor posicionado de la muestra por agilidad estratégica, innovación, velocidad de llegada al mercado y capacidad financiera— con el resto.
Entre esas compañías, el 71% asegura tener ampliamente desarrolladas sus capacidades de software e inteligencia artificial, frente al 45% del resto de las empresas. La distancia alcanza así los 26 puntos porcentuales.
Los canales digitales de venta también separan a las empresas más avanzadas
La diferencia tecnológica empieza a trasladarse igualmente a la relación comercial con el cliente.
El 73% de las compañías más preparadas prevé ampliar o mejorar sus canales digitales de venta, mientras que entre el resto el porcentaje se queda en el 54%. También presentan una mayor disposición a entrar en nuevos segmentos de clientes: 86% frente a 71%.
El informe no analiza específicamente a los concesionarios y sus porcentajes no pueden trasladarse directamente a la distribución minorista. Sí muestra, sin embargo, hacia dónde están orientando fabricantes y proveedores sus inversiones: una integración cada vez mayor entre tecnología, comercialización, producto y servicios asociados al vehículo.
PwC subraya además que la adopción de tecnologías avanzadas se extenderá expresamente a ventas y posventa, dos áreas en las que la inteligencia artificial puede aplicarse desde la relación con el cliente y la gestión comercial hasta el diagnóstico, la planificación de operaciones o la explotación de datos del vehículo.
Talento y sistemas heredados frenan la transformación
El principal obstáculo no parece ser únicamente la disponibilidad tecnológica. El 51% de los encuestados identifica la falta de talento como uno de los mayores impedimentos para generar valor, mientras que otro 45% señala carencias en las capacidades actuales de sus plantillas.
A ello se suman las estructuras internas. Un 37% señala procesos ineficientes, un 36% los sistemas tecnológicos heredados y un 35% problemas de alineación estratégica entre las diferentes áreas de la compañía.
La transformación tecnológica del automóvil se perfila así menos como una cuestión de incorporar herramientas aisladas y más como un cambio transversal en la forma de desarrollar, vender y mantener los vehículos.
La distancia entre compañías no estará únicamente en quién utiliza inteligencia artificial, sino en quién consigue integrarla en operaciones, ventas y posventa de manera suficientemente profunda como para modificar realmente su negocio.


