José Ignacio Moya advierte de que sin flexibilidad en los plazos y uso de todas las tecnologías será imposible cumplir los objetivos de descarbonización en Europa.
El director general de Faconauto, José Ignacio Moya, ha respaldado, en una entrevista concedida a Intereconomía, la carta que la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) y la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (CLEPA) han remitido conjuntamente a la Comisión Europea, en la que se advierte de que el sector no podrá cumplir los objetivos de descarbonización si Bruselas mantiene su estrategia centrada exclusivamente en la electrificación.
El documento, hecho público a finales de agosto, alerta de que la industria europea no llegará a los objetivos intermedios de CO₂ y reclama a Bruselas un marco más flexible que reconozca la neutralidad tecnológica, como Faconauto viene defendiendo, teniendo en cuenta no solo la electrificación, sino también el papel del hidrógeno, los combustibles renovables y las tecnologías de combustión de última generación. ACEA y CLEPA recuerdan que están en juego 12 millones de empleos en Europa y la competitividad global de un sector estratégico para la economía del continente.
“No llegamos. No llegamos con solo electrificación”, afirmó Moya, insistiendo en que la única vía realista es apostar por la neutralidad tecnológica: “Los fabricantes han invertido más de 250.000 millones de euros en electrificación y los concesionarios españoles más de 500 millones en digitalización y puntos de recarga, pero necesitamos que las instituciones acompañen este esfuerzo. Si no, corremos el riesgo de perder competitividad en Europa y con ello millones de empleos”.
El director general de Faconauto recordó que el próximo 12 de septiembre ACEA y CLEPA trasladarán estas preocupaciones directamente a la Comisión Europea, en una reunión que considera clave para la supervivencia de la industria. “La presión regulatoria actual nos sitúa ante una reconversión industrial que podría ser mucho más dura que la de los años 80”, advirtió.
Moya destacó que el gran problema no es la falta de compromiso del sector, sino la desconexión entre la política climática y la realidad del cliente. “Hemos desarrollado un esquema legislativo que muchas veces choca con lo que pide el ciudadano. El cliente necesita soluciones accesibles, viables en autonomía y adaptadas a sus hábitos de movilidad. No podemos obligarle a elegir una única tecnología”, explicó.
En este contexto, subrayó que tecnologías como el hidrógeno pueden jugar un papel relevante, sobre todo en el transporte pesado, donde la electrificación apenas alcanza el 1,5% de penetración. Aunque España cuenta con tan solo 60 vehículos de hidrógeno en circulación y entre 100 y 200 estaciones previstas en el PNIEC para 2030, Faconauto considera que su desarrollo complementará el despliegue eléctrico y será fundamental para determinados usos profesionales.
El director general también repasó la evolución del mercado español, que acumula un crecimiento del 14% en matriculaciones en lo que va de año y cerrará 2025 en torno a 1,1 millones de vehículos vendidos. Valoró positivamente que España crezca a doble dígito mientras otros mercados europeos retroceden, pero advirtió de dos riesgos inmediatos: la antigüedad del parque, que ya supera los 15 años, y la falta de continuidad del Plan Moves 2025, cuyos fondos están agotándose en comunidades como Madrid, País Vasco o Cataluña.
“Si no se reeditan las ayudas a la electrificación, se producirá un parón en el mercado justo cuando más impulso necesitamos. Las comunidades autónomas han puesto en marcha planes de renovación bajo la premisa de la neutralidad tecnológica, pero hace falta un plan nacional estable y ambicioso”, remarcó.


