Asia Meridional y el Sudeste Asiático ganan peso en las previsiones de expansión de las empresas, según el Global Automotive Outlook de PwC
Europa Occidental pierde peso en los planes de crecimiento de la industria mundial de la automoción. El porcentaje de directivos que sitúa la región entre sus tres principales mercados de crecimiento pasa del 44% actual al 26% en 2030, según el Global Automotive Outlook de PwC.
El desplazamiento coincide con una mayor atención hacia Asia. Asia Meridional pasa del 24% al 45% entre las regiones señaladas como prioritarias, mientras que el Sudeste Asiático aumenta del 31% al 44%.
Los datos reflejan un cambio relevante en la geografía prevista del crecimiento del automóvil. No significan que Europa deje de ser un mercado estratégico para la industria, pero sí muestran que una parte creciente de las oportunidades de expansión que identifican las compañías se está desplazando hacia otras regiones.
El crecimiento mira cada vez más hacia Asia
La transformación responde a mercados que parten de situaciones muy diferentes. En economías asiáticas como India, PwC detecta una evolución simultánea de la electrificación, la movilidad urbana y las flotas comerciales, a lo que se suma un mayor margen para desarrollar nuevos modelos de negocio.
El informe señala que el 43% de los directivos encuestados en India espera acceder a nuevas oportunidades mediante adquisiciones, frente al 36% registrado en el resto de territorios analizados. Además, el 79% prevé desarrollar nuevas capacidades internamente y el 73% espera colaborar con socios dentro de ecosistemas empresariales.
Ese dinamismo contrasta con mercados más maduros, donde el crecimiento depende en mayor medida de sustituir negocios existentes, transformar estructuras consolidadas y competir por una demanda menos expansiva.
Alemania también reduce su apuesta por Europa Occidental
El cambio resulta especialmente significativo entre los propios directivos alemanes.
Según PwC, el porcentaje de ejecutivos de Alemania que sitúa Europa Occidental entre sus tres principales áreas de crecimiento cae del 78% actual al 48% en 2030.
La cifra resulta relevante por el peso de Alemania dentro de la industria europea. El informe describe un sector que mantiene fortalezas tradicionales vinculadas a la calidad, la ingeniería y la fiabilidad, pero que al mismo tiempo debe acelerar inversiones en plataformas digitales y adaptarse a una competencia cada vez más ligada al software y a nuevos modelos de negocio.
No se trata únicamente, por tanto, de decidir dónde vender más vehículos. Las expectativas de crecimiento condicionan también dónde se destinan capital, talento, capacidad productiva y nuevas inversiones.
La localización vuelve a ser una decisión estratégica
PwC dedica una parte relevante de su análisis a las diferencias entre mercados y advierte de que las mismas capacidades empresariales pueden tener costes y niveles de viabilidad muy diferentes dependiendo del país en el que se desarrollen.
Factores como los costes energéticos, la regulación, la estructura laboral, el acceso a capital o las condiciones necesarias para realizar determinadas inversiones pueden terminar influyendo en su localización.
Esta cuestión adquiere especial importancia en ámbitos como las baterías, la fabricación avanzada o el desarrollo de nuevas plataformas industriales, donde las decisiones requieren inversiones elevadas y horizontes de retorno largos.
Por eso, una de las cinco prioridades que PwC plantea para la alta dirección del sector es precisamente valorar el impacto de la ubicación geográfica a la hora de decidir dónde desarrollar las distintas actividades.
Europa se juega también dónde crecerá la próxima automoción
El dato del 44% al 26% no implica por sí mismo una pérdida de actividad industrial europea ni permite anticipar decisiones concretas de inversión. Sí constituye, sin embargo, una señal sobre cómo están cambiando las expectativas de crecimiento de los directivos del sector.
Mientras Europa afronta la transformación de una industria madura y profundamente implantada, otras regiones avanzan con mercados en expansión y con mayor espacio para construir desde cero nuevos modelos de movilidad, producción y servicios.
La competencia internacional de la automoción se juega, por tanto, también en la capacidad para seguir siendo un lugar atractivo en el que desarrollar la siguiente etapa de crecimiento del sector.


