Un análisis de T&E sitúa la brecha ajustada frente a la gasolina en solo 4,9 puntos porcentuales y señala al mercado español como el más estable entre Alemania, Francia, Italia y España
El valor residual del coche eléctrico está mostrando en España un comportamiento más estable que en los otros grandes mercados europeos. Es una de las principales conclusiones del nuevo análisis de Transport & Environment (T&E) sobre la evolución del vehículo eléctrico de ocasión en Alemania, Francia, Italia y España.
El estudio señala que España es el mercado donde los valores residuales de los eléctricos y de los modelos de gasolina han evolucionado de forma más consistente, con una diferencia entre ambas tecnologías menor que en otros países analizados. Una vez corregidos factores como las ayudas a la compra, los impuestos, la inflación y los cambios en la composición del mercado, el valor residual del eléctrico en España queda 4,9 puntos porcentuales por debajo del de un gasolina y 2,2 puntos por debajo del de un híbrido enchufable.
El análisis utiliza datos de Autovista correspondientes a vehículos de entre seis y 60 meses de antigüedad, distintos niveles de kilometraje y 51 marcas, con información mensual desde enero de 2020 hasta diciembre de 2025.
España destaca frente a la mayor volatilidad de otros mercados
Según el informe de T&E sobre valores residuales en Europa, el comportamiento del vehículo eléctrico usado no está siendo homogéneo. Mientras España destaca como el mercado más estable, Francia también muestra una relativa resistencia, especialmente una vez considerado el efecto de la fiscalidad, mientras Italia presenta una caída más pronunciada de los valores residuales.
En España, el impuesto de matriculación contribuye además a reducir la diferencia entre tecnologías. Según los cálculos del estudio, tener en cuenta este gravamen estrecha en 3,5 puntos porcentuales la distancia entre el valor residual efectivo de un eléctrico y el de un modelo de gasolina.
El comportamiento también cambia mucho según el tipo de automóvil. El informe encuentra que los eléctricos de segmentos pequeños están conservando mejor su valor que los modelos grandes y más caros, una tendencia que también se observa en vehículos de gasolina. En el mercado español, además, los SUV eléctricos del segmento D han ganado mucho peso y ya representan alrededor del 25% de la muestra de eléctricos usados analizada.
La caída del precio del eléctrico nuevo penaliza al usado
Una parte importante de la depreciación atribuida al vehículo eléctrico tiene que ver, según T&E, con una circunstancia poco habitual: los precios de los eléctricos nuevos han estado reduciéndose mientras mejoraban autonomía, recarga y prestaciones.
Esto afecta directamente al usado. Si un vehículo nuevo equivalente cuesta menos que hace unos años, el comprador está dispuesto a pagar también menos por el modelo de ocasión, aunque el propio vehículo usado no haya sufrido un deterioro extraordinario.
En el conjunto de los cuatro mercados analizados, los datos convencionales de 2025 muestran una diferencia de 12,9 puntos porcentuales entre el valor residual de eléctricos y gasolina. Tras corregir inflación, ayudas e impuestos, la diferencia baja a 7,7 puntos. Y cuando se compara el precio del usado con el precio actual de un vehículo nuevo equivalente, la brecha se reduce hasta 2,6 puntos porcentuales, según el análisis publicado por T&E.
La organización considera por ello que una parte considerable de la aparente peor depreciación del eléctrico no responde necesariamente a una falta estructural de demanda en el mercado de ocasión, sino a la evolución de precios, políticas fiscales y composición de la oferta.
La batería, una de las claves para el VO eléctrico
El informe identifica además la incertidumbre sobre el estado de la batería como uno de los obstáculos que todavía penalizan la valoración de los eléctricos usados.
T&E cita los resultados de BCA sobre más de 22.000 eléctricos con la batería certificada: estos vehículos alcanzaron un valor de venta alrededor de un 1,4% superior, tardaron 2,7 días menos en venderse y mejoraron su tasa de conversión un 6,5%.
Por ello, T&E apunta a la certificación del estado de la batería, los programas de vehículo usado certificado de los fabricantes, las garantías transferibles y productos financieros específicos como herramientas capaces de reducir la incertidumbre del comprador y sostener el valor residual.
La tendencia general comienza, además, a mostrar señales de estabilización. En el conjunto de los cuatro mercados, la caída del valor residual del eléctrico fue de 2,3 puntos en el segundo semestre de 2024, mientras que en el mismo periodo de 2025 se limitó a 0,7 puntos.
El análisis es una estimación elaborada por T&E a partir de datos de mercado de Autovista y de una metodología propia de ajuste, por lo que sus valores corregidos no constituyen una estadística oficial de precios de vehículo usado. Sí ofrecen una lectura diferente sobre uno de los principales factores que condicionan actualmente el leasing, la financiación y la comercialización del vehículo eléctrico de ocasión.


