El auge exportador de China, los aranceles cruzados y la relocalización industrial sitúan al automóvil en el centro de la geoestrategia global, un debate clave que llegará al Congreso de Faconauto
La industria de la automoción no solo atraviesa una transformación tecnológica acelerada. También vive una transición geopolítica de gran calado, en la que el comercio internacional, la política industrial y las decisiones arancelarias están redefiniendo el equilibrio del sector. Así lo constata el informe What Next for the Global Car Industry? de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), que describe un escenario marcado por tensiones crecientes entre China, la Unión Europea, Estados Unidos y los grandes mercados emergentes.
Este nuevo contexto será uno de los ejes de análisis en el Congreso de Faconauto, que acogerá la mesa redonda “La carrera geopolítica del automóvil: poder, industria y mercado”, con la participación de Janka Oertel, directora del Programa Asia del European Council on Foreign Relations; Gonzalo Escribano, director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano; Stefan Bratzel, director del Center of Automotive Management; y Juan Moscoso del Prado Hernández, Senior Fellow de EsadeGeo. Una conversación destinada a analizar cómo la geopolítica está condicionando las cadenas de suministro, las estrategias industriales y el acceso a los mercados.
China consolida su liderazgo exportador
El informe de la IEA documenta un fenómeno sin precedentes: China se consolidó en 2024 como el mayor exportador mundial de automóviles, con más de cinco millones de vehículos enviados al exterior y un crecimiento anual superior al 50% desde 2020. Uno de cada cuatro coches eléctricos exportados a nivel global procede ya del país asiático, que ha convertido la electrificación en una palanca estratégica de influencia económica.
Europa absorbe cerca del 25% de estas exportaciones, aunque el principal destino es Rusia, que importó casi un millón de vehículos chinos en 2024 tras el repliegue de las marcas occidentales.
Aranceles en cascada y reacción de los mercados occidentales
La expansión china ha provocado una respuesta en cadena. La Unión Europea ha aprobado aranceles adicionales de entre el 17% y el 38% a los vehículos eléctricos procedentes de China, diferenciados por fabricante. Estados Unidos ha elevado sus tarifas hasta el 100%, mientras que Canadá ha seguido una senda similar. Brasil ha reintroducido aranceles que llevaba suspendidos desde 2015 y México ha endurecido sus reglas de importación, en parte para evitar triangulaciones hacia el mercado estadounidense.
Según la IEA, estas medidas responden tanto al volumen exportador chino como a una ventaja estructural de costes: producir un vehículo en China puede ser entre un 30% y un 35% más barato que en Europa o Estados Unidos, lo que dificulta competir en los segmentos de precio medio y bajo.
El informe advierte de que los aranceles no frenarán la expansión china, sino que modificarán su estrategia. Los fabricantes del país asiático están acelerando la implantación de fábricas fuera de sus fronteras, con proyectos en Brasil, México, Turquía, Indonesia, Malasia y Tailandia, además de plantas ya operativas en Uzbekistán y Egipto. Grupos como BYD, Great Wall o SAIC lideran esta ofensiva industrial, orientada a esquivar barreras comerciales y asegurar presencia directa en mercados clave.
Europa, el mayor importador mundial de vehículos
La IEA subraya que Europa se ha convertido en la región que más vehículos importa del mundo, incluso por delante de Estados Unidos. En 2024, más del 40% de los coches vendidos en la Unión Europea procedían del exterior, un máximo histórico que refleja tanto el empuje de las importaciones chinas como la pérdida de capacidad industrial en el continente.
Paralelamente, China ha diversificado sus destinos para reducir su dependencia del mercado europeo. Latinoamérica, Oriente Medio y el Sudeste Asiático concentraron cerca del 30% de sus exportaciones en 2024, el doble que apenas dos años antes.


