El gasto medio declarado en vehículo nuevo se sitúa en 27.320 euros, prácticamente al nivel del salario bruto anual medio en España
El acceso al vehículo nuevo se está convirtiendo en un desafío creciente para las familias españolas. La evolución de los precios, unida a un crecimiento más moderado de los salarios, ha estrechado la capacidad de compra y está condicionando la renovación del parque automovilístico.
Según el informe del Observatorio Cetelem, el gasto medio en la compra de un coche nuevo se sitúa en 27.320 euros en 2026. Esta cifra prácticamente iguala el salario bruto anual medio en España, que alcanzó los 27.558,68 euros en 2024, de acuerdo con la Encuesta Anual de Coste Laboral del INE.
El resultado es claro: adquirir un coche nuevo supone ya el equivalente a 11,9 meses de salario medio bruto, es decir, prácticamente un año completo de ingresos.
El esfuerzo económico marca la decisión de compra
Este aumento del esfuerzo necesario para acceder a un vehículo nuevo está teniendo un impacto directo en el comportamiento del consumidor. El propio informe de Cetelem señala que el 47% de los conductores reconoce que el precio ha influido en su decisión de compra, y, dentro de este grupo, el 60% ha optado por retrasar la adquisición.
Este cambio de tendencia refleja cómo el encarecimiento del vehículo está condicionando la demanda y desplazando parte de las decisiones hacia el vehículo de ocasión o hacia el mantenimiento del coche actual durante más tiempo.
El precio del coche crece más rápido que los salarios
El análisis a medio plazo confirma esta pérdida de accesibilidad. Según la Estadística del Impuesto de Matriculación de la Agencia Tributaria, el precio medio del vehículo con impuesto se situó en 23.792 euros en 2025, frente a los 18.061 euros registrados en 2019, lo que supone un incremento del 31,7%.
En ese mismo periodo, el salario bruto anual medio ha pasado de 23.450,25 euros en 2019 a los actuales 27.558,68 euros, lo que representa un crecimiento aproximado del 17,5%, según el INE.
La diferencia entre ambos ritmos de crecimiento explica por qué el esfuerzo económico para comprar un coche nuevo ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
Un impacto directo en la renovación del parque
El encarecimiento del vehículo nuevo no solo afecta al mercado, sino también a la evolución del parque automovilístico. Cuando el coste de acceso se aproxima al salario anual medio, una parte relevante de los consumidores opta por retrasar la compra o buscar alternativas más asequibles.
Este fenómeno contribuye a alargar la vida útil de los vehículos en circulación, lo que tiene implicaciones directas sobre la seguridad vial, la eficiencia energética y la reducción de emisiones.
Un reto para el sector y para la política pública
El contexto actual plantea un doble desafío. Por un lado, los concesionarios deben adaptar su oferta para facilitar el acceso al vehículo mediante fórmulas como la financiación flexible, el renting o el impulso del vehículo de ocasión. Por otro, la transición hacia una movilidad más sostenible requiere políticas que tengan en cuenta la capacidad real de los hogares para renovar su vehículo.
Porque, más allá de la tecnología, el verdadero reto pasa por garantizar que la descarbonización del transporte sea compatible con el acceso a la movilidad para la mayoría de los ciudadanos.


