Este contenido forma parte de FACONAUTO Verde, iniciativa que cuenta con el apoyo de Iberdrola y BBVA Consumer Finance, socios estratégicos de Faconauto que acompañan al sector en su transición hacia una movilidad más sostenible, eficiente y descarbonizada.
Europa matriculó prácticamente el mismo número de coches en 2025 que un año antes, pero los vehículos que entraron en circulación fueron sensiblemente más eficientes.
Los datos provisionales publicados por la Agencia Europea de Medio Ambiente sitúan las emisiones medias de los turismos nuevos en 96,7 gramos de CO₂ por kilómetro, frente a los 106,7 g/km de 2024. La caída alcanza así aproximadamente el 9,4% en un solo año.
El volumen apenas varió —10,8 millones de matriculaciones frente a 10,7 millones—, de modo que la explicación está sobre todo en el cambio del mix de mercado. Los eléctricos puros alcanzaron el 18,9% de las nuevas matriculaciones, frente al 14,4% del año anterior, mientras los híbridos enchufables subieron del 7,1% al 9,7%.
Cambia el coche que entra en el parque
El descenso rompe además el estancamiento de 2024. Según la serie histórica de la propia EEA, las emisiones medias de los coches nuevos habían bajado un 28% entre 2019 y 2023, pero dejaron de reducirse al año siguiente.
En 2025 vuelven a caer con fuerza. El dato muestra que la composición de las matriculaciones importa tanto como su volumen: incorporar tecnologías más eficientes modifica rápidamente la media de emisiones del coche nuevo europeo.
La cuestión es cuánto tarda esa mejora en trasladarse al conjunto de vehículos que circulan.
Salix pone el foco en la otra velocidad: renovar el parque
Ahí encaja el Estudio sobre la calidad del aire – España de Salix Analytics, presentado por Faconauto este año. El trabajo analiza NO₂ y partículas, no CO₂, por lo que ambos estudios miden fenómenos distintos. Pero coinciden en una variable fundamental: la velocidad de renovación del parque.
Salix parte de un parque español con una antigüedad media próxima a los 15 años y una tasa de renovación de alrededor del 4% anual en turismos. Con ese ritmo, incluso una rápida entrada de tecnologías nuevas tarda muchos años en modificar de forma sustancial el conjunto de vehículos en circulación.
La modelización muestra precisamente que las mayores mejoras en calidad del aire se producen cuando se acelera la retirada de los vehículos anteriores a Euro 6 y se sustituyen por vehículos modernos, ya sean Euro 6d, Euro 7 o eléctricos. Cuanto más rápida es esa sustitución, mayor es el efecto.
El informe también concluye que, bajo un ritmo natural de renovación, las diferencias entre sustituir las nuevas matriculaciones exclusivamente por eléctricos o hacerlo mediante una combinación de tecnologías modernas son reducidas para los contaminantes urbanos analizados. La razón es sencilla: el principal lastre sigue siendo la permanencia de los vehículos antiguos en el parque.
El coche nuevo mejora; falta acelerar su llegada a la carretera
Los dos trabajos dejan así una fotografía complementaria. La EEA demuestra que el automóvil nuevo europeo está reduciendo rápidamente sus emisiones medias de CO₂. Salix señala que esa mejora tecnológica pierde velocidad cuando tiene que penetrar en un parque envejecido y con una sustitución lenta.
No se trata de enfrentar electrificación y renovación. Al contrario: cuanto más limpio y eficiente es el coche nuevo, más importante resulta conseguir que sustituya antes al vehículo antiguo.
Europa ya está consiguiendo reducir con rapidez las emisiones medias de cada nueva matriculación. El siguiente reto es que ese progreso tecnológico entre también en las carreteras al mismo ritmo.


