Déficit de perfiles especializados frena la transformación industrial y digital del sector automotriz
La escasez de trabajadores cualificados se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la industria de automoción en España. Según datos recogidos en el informe EY Highlights Automotive 2025, el 90,9% de las empresas en España admite tener dificultades para contratar talento cualificado, una problemática especialmente acentuada en el sector de la automoción, donde el 75% de las compañías reporta carencias en perfiles técnicos esenciales.
La transformación del sector hacia un modelo basado en la electrificación, la digitalización y la automatización está generando una demanda urgente de nuevos perfiles profesionales. Áreas como la ingeniería eléctrica, la ciberseguridad, la inteligencia artificial y el software de conectividad vehicular se han convertido en núcleos críticos para la sostenibilidad futura del sector.
Sin embargo, la mayoría de las empresas no logra encontrar personal preparado para cubrir estas vacantes, lo que ralentiza la transición tecnológica y pone en riesgo inversiones estratégicas. Esta carencia está afectando especialmente a plantas de producción y redes de distribución, que requieren competencias cada vez más sofisticadas.
Falta de formación adaptada al nuevo paradigma
Uno de los motivos clave de esta situación es la desalineación entre el sistema educativo y las necesidades reales del sector. El informe destaca la urgencia de implementar planes de formación masivos, tanto en upskilling (mejora de capacidades actuales) como en reskilling (reorientación hacia nuevas funciones), para que el personal activo no quede desplazado en el proceso de transformación.
Los directivos del sector, consultados durante las mesas de diálogo organizadas por EY, coinciden en que el desafío no es solo captar nuevo talento, sino reformar el marco laboral y formativo para adaptarlo a un entorno donde los ciclos tecnológicos evolucionan cada vez más rápido.
Dentro del ecosistema automotriz, las dificultades se concentran especialmente en el ámbito de los componentes para vehículos electrificados, donde muchos puestos exigen conocimientos específicos de electrónica de potencia, baterías, procesos digitales de ensamblaje o protocolos de seguridad informática.
Esta situación también tiene implicaciones para la cadena de valor: empresas proveedoras, concesionarios y fabricantes afrontan retrasos operativos e incluso pérdida de competitividad en relación con otros países europeos donde la adaptación del talento ha sido más ágil.
Advertencia del sector: el tiempo apremia
El estudio cita datos del informe de Randstad Research (2023) que advierte que esta situación podría agravarse si no se toman medidas inmediatas. Los expertos apuntan a la necesidad de alianzas público-privadas que diseñen itinerarios formativos ágiles, certificados y conectados directamente con las demandas del tejido industrial.
Asimismo, se reclama una modernización de la legislación laboral para facilitar una mayor flexibilidad operativa, sin comprometer los derechos sociales, que permita agilizar contrataciones, reorganizar turnos y facilitar el aprendizaje continuo en planta o en áreas comerciales.
Aunque el diagnóstico es preocupante, los directivos coinciden en que España cuenta con una fuerza laboral profesionalizada y con potencial de adaptación, si se ofrecen las herramientas adecuadas. Además, la oportunidad de especializarse en movilidad eléctrica, conectividad y software automotriz puede convertir al país en un polo de innovación y fabricación avanzada dentro de Europa.
Pero para ello, el sistema productivo necesita una visión de largo plazo, inversión sostenida en formación técnica y campañas de atracción de talento joven que vinculen la industria con la empleabilidad del futuro.


