La China Society of Automotive Engineers (CSAE) presenta el Energy-Saving and New Energy Vehicle Technology Roadmap 3.0, el plan estratégico que guiará el desarrollo de la automoción del país durante los próximos quince años.
China ha dado un paso decisivo en su ambición de liderar la nueva era del automóvil. La China Society of Automotive Engineers (CSAE), bajo la dirección del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), ha presentado oficialmente el Energy-Saving and New Energy Vehicle Technology Roadmap 3.0, la tercera edición de su hoja de ruta tecnológica para la industria del motor.
Este documento, que actualiza las versiones anteriores de 2016 y 2020, marca la pauta de la transformación del país hacia una movilidad eléctrica, conectada y neutra en carbono, y se ha convertido en la guía de referencia para las políticas industriales y tecnológicas de la automoción china hasta 2040.
Electrificación y neutralidad climática: los grandes hitos
El plan traza un camino preciso hasta 2040, con metas intermedias que reflejan la escala del cambio industrial que China pretende alcanzar. Para 2030, los vehículos de nueva energía (NEV) —eléctricos puros, híbridos enchufables y de hidrógeno— deberán representar al menos la mitad de las ventas nacionales. En 2035, su participación crecerá hasta el 70 %, mientras que la mitad de las flotas públicas y logísticas serán de cero emisiones.
El horizonte final llega en 2040, cuando los NEV deberán suponer el 85 % de las ventas, de los cuales un 80 % serán eléctricos puros, y las emisiones del sector se reducirán en un 60 % respecto al pico previsto en 2028.
Pero la hoja de ruta va más allá de los objetivos de electrificación: proyecta un ecosistema de movilidad autónoma e interconectada, donde la conducción de nivel 4 (L4) será habitual y los vehículos de nivel 5 (L5) comenzarán su despliegue comercial, integrados en un sistema inteligente de comunicación vehículo-carretera-nube.
Cinco áreas estratégicas para una industria transformada
El Roadmap 3.0 se estructura en un informe general, cinco grandes grupos tecnológicos y 26 temas de innovación. Cada bloque aborda los principales desafíos del sector desde un enfoque integral.
En el ámbito de la electrificación, el plan impulsa el desarrollo de baterías de estado sólido, la integración estructural de las celdas (cell-to-chassis) y la creación de sistemas de reciclaje y segunda vida.
En eficiencia energética, se plantea reducir el consumo por vehículo a menos de 10 kWh/100 km en eléctricos urbanos y 4 litros/100 km en híbridos. En el terreno del software y la inteligencia artificial, la prioridad será avanzar en la conducción autónoma, el desarrollo de sistemas V2X y la plena digitalización del vehículo.
El documento también sitúa en el centro la descarbonización de la cadena de valor, promoviendo materiales verdes, procesos industriales neutros en carbono y una economía circular que abarque todo el ciclo de vida del vehículo. Además, el hidrógeno cobra protagonismo como alternativa para el transporte pesado y de larga distancia, con el objetivo de reducir su coste a menos de 50 yuanes por kilogramo en 2035.
Una estrategia para consolidar el liderazgo global
Con este plan, China aspira a redefinir su papel en la economía mundial del automóvil. El país busca consolidar su liderazgo global en innovación tecnológica, en áreas como las baterías, el software y la automatización industrial, y fortalecer su autonomía en la cadena de suministro, desde las materias primas hasta el desarrollo de chips y sistemas inteligentes.
Según estimaciones de la CSAE, la implementación de la hoja de ruta permitirá reducir más de 2.500 millones de toneladas de CO₂ entre 2028 y 2040. Esta estrategia refuerza la apuesta del país por una industria limpia, digital y autosuficiente, capaz de competir en todos los segmentos del mercado internacional.
Un desafío para Europa y una lección de estrategia industrial
La publicación de la Roadmap 3.0 llega en un momento clave para la industria mundial. Mientras Europa avanza en su propia transición energética, China acelera con una visión unificada de Estado, en la que la industria, la energía y la tecnología trabajan de forma coordinada bajo un mismo objetivo.
Para España y el conjunto de Europa, esta nueva hoja de ruta es una señal clara: el futuro de la automoción se definirá por la capacidad de anticipar, planificar y ejecutar con coherencia la transición hacia el vehículo eléctrico y autónomo. En un contexto de competencia global, las economías que logren alinear su política industrial con la tecnológica y energética serán las que mantengan su posición en el tablero internacional.
Una declaración de intenciones: el coche del futuro ya tiene fecha
El Energy-Saving and New Energy Vehicle Technology Roadmap 3.0 sintetiza la ambición del gigante asiático. Para 2040, China quiere una industria automovilística de cero emisiones netas, con vehículos completamente eléctricos, autónomos y conectados, fabricados con procesos neutros en carbono.
Más que un plan técnico, se trata de una declaración de intenciones: China no solo quiere adaptarse a la nueva era de la movilidad, sino definirla.


