La UE reconoce el retraso en la infraestructura de recarga como principal obstáculo para la electrificación del transporte pesado
El Consejo de la Unión Europea ha adoptado formalmente una modificación del Reglamento sobre emisiones de CO₂ para vehículos pesados que introduce un mecanismo de flexibilidad temporal para que los fabricantes puedan cumplir los exigentes objetivos de reducción de emisiones establecidos para 2030. La medida, que fue propuesta por la Comisión Europea el pasado diciembre y ha recibido el visto bueno tanto del Parlamento Europeo como del Consejo, permite a los fabricantes acumular créditos entre 2025 y 2029 si sus emisiones se sitúan por debajo de sus propios objetivos anuales, en lugar de seguir una trayectoria de reducción lineal más estricta.
Un respiro para la industria ante desafíos estructurales
La enmienda, que entrará en vigor veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE, reconoce los retos estructurales a los que se enfrenta actualmente el sector, en particular el lento despliegue de la infraestructura pública de recarga a lo largo de las autopistas. Esta realidad ha sido denunciada reiteradamente por los principales fabricantes europeos de vehículos pesados.
Los fabricantes de camiones Volvo Trucks, Daimler Truck, Scania, MAN, Iveco y Ford habían escrito a la UE en octubre pidiendo una flexibilización de la normativa sobre emisiones de CO₂ para el sector, argumentando que el marco regulatorio no se correspondía con la velocidad real de desarrollo de la infraestructura necesaria para la transición.
El mecanismo, conocido como “la escalera”, mantiene intactos los objetivos de reducción a largo plazo: 15% para 2025, 45% para 2030, 65% para 2035 y 90% para 2040, tomando como referencia los niveles de 2019. Sin embargo, permite a los fabricantes gestionar de forma más realista el ritmo de cumplimiento en el corto plazo.
Alcance de la medida
El mecanismo actualizado de cálculo de créditos se aplica principalmente a las clases de camiones pesados de más de 16 toneladas y a determinadas categorías de autobuses cuyo peso supera las 7,5 toneladas. Quedan excluidos los autobuses urbanos, cuya transición hacia vehículos de cero emisiones está más avanzada y depende menos de la infraestructura de autopistas de larga distancia.
La decisión tiene una relevancia significativa dado que, aunque los camiones, autobuses y autocares representan solo el 2% de los vehículos en circulación en la UE, son responsables de más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte por carretera en el bloque comunitario.
El problema de la infraestructura persiste
La falta de infraestructura de recarga para vehículos pesados no es un problema nuevo. Un informe de la industria publicado por ACEA reclamó la necesidad de 15.000 puntos de recarga de alto rendimiento antes de 2025, y hasta 50.000 puntos antes de 2030. Sin embargo, el despliegue real está muy lejos de estas cifras.
Esta modificación específica forma parte del paquete de medidas relativas al sector del automóvil que la Comisión Europea presentó el 16 de diciembre de 2025 para apoyar al sector en su transición hacia una movilidad limpia. La maniobra recuerda la flexibilidad que Bruselas otorgó previamente a los fabricantes de automóviles para cumplir sus metas de recorte de CO₂ hacia 2027, en un proceso que derivó en cambios importantes en la estrategia de electrificación europea.
Próximos pasos
La revisión de las normas sustanciales sobre emisiones de CO₂ para vehículos pesados está prevista para 2027, cuando Bruselas evaluará si es necesario introducir ajustes adicionales en función del progreso real en el despliegue de infraestructuras y la penetración de vehículos de cero emisiones en el mercado.
Las nuevas normas sobre el cálculo de los créditos de emisiones para vehículos pesados serán directamente aplicables en todos los países de la UE una vez entre en vigor el reglamento, sin necesidad de transposición nacional.


