En el contexto del creciente mercado de vehículos de ocasión (VO) en España, hay una realidad que resalta con claridad: una porción significativa de estas compras corresponde a coches con más de diez años de antigüedad. Según estimaciones de Manheim Cox Automotive, alrededor del 50% de las operaciones de VO están concentradas en vehículos con más de una década de uso.
Este dato refleja la situación del parque automovilístico español, cuyo envejecimiento ha llevado su edad media a superar los 14 años, con más del 60% de los turismos en circulación teniendo más de diez años, según el Informe Anual 2024 de ANFAC y la Dirección General de Tráfico. Esta tendencia, impulsada por el aumento de precios de los vehículos nuevos, la crisis de los microchips y la incertidumbre económica ha incrementado la demanda de vehículos de segunda mano, lo que lleva a muchos conductores a optar por modelos más asequibles, pero de mayor antigüedad.
A medida que el parque envejece, las variables clave relacionadas con el mantenimiento, la eficiencia y el cumplimiento de los estándares medioambientales se complican. Los vehículos más antiguos requieren mayores cuidados, son menos eficientes y enfrentan más dificultades para cumplir con las normativas europeas sobre emisiones y sostenibilidad. Este fenómeno tiene un impacto directo en las empresas con flotas corporativas, ya que implica una gestión más compleja y un aumento en los costes operativos.
Desde Manheim España recuerdan que, aunque el coste sigue siendo un factor crucial en la toma de decisiones, no debería ser el único criterio. Como explica Pablo Yllera, director general de Manheim España: “El precio sigue siendo el principal factor de decisión, pero las empresas no pueden perder de vista el coste total del ciclo de vida de sus vehículos. Renovar con criterio es hoy más importante que nunca”.
En este contexto, Manheim destaca que la clave no solo está en comprar y vender vehículos, sino en gestionar estratégicamente el ciclo completo del automóvil. Como se observa en un mercado donde la mitad de las operaciones corresponden a vehículos de más de diez años, la profesionalización de los procesos será esencial para acelerar la renovación del parque automovilístico español y mejorar la competitividad de las flotas corporativas en 2026.


