El vehículo autónomo, ese gran desconocido

Aunque los fabricantes de coches (con el beneplácito de hasta el propio Obama) están gastando recursos y dinero en el desarrollo de funcionalidades autónomas, con la intención de que, en breve, podamos viajar en coches que se puedan desplazar sin la intervención humana, lo cierto es que la gente vive todavía a espaldas de esta tecnología.

Una encuesta, llevada a cabo por Kelley Blue Book entre 2.200 estadounidenses, ha puesto de manifiesto que el 60% de los conductores sencillamente no sabe absolutamente nada del coche autónomo. Sólo el 41% se mostraba familiarizado con el término “vehículos autónomos”. Otra gran mayoría, especialmente entre los nacidos entre los años 50 y 60 del siglo pasado, dice que no llegarán a ver un mundo totalmente copado por coches que conducen solos.

Estas cifras indican que la industria va por un lado y la gente por otro: los conductores no tienen motivos para creer que esta tecnología esté cerca de ser algo palpable en el mundo real y cotidiano.

Este desapego empieza incluso en la propia terminología, dada la cantidad de definiciones que tiene la tecnología autónoma. Los encuestados dijeron estar más familiarizados con el término “self-driving” (auto-conducido), que con “driverless” (sin conductor) o “autonomus” (autónomo).  Esta confusión recuerda a la vivida en los albores de la automoción, hace un siglo, cuando el coche era denominado “carruaje sin caballos” o “vehículo de motor”.

Según la encuesta, el 64% de los estadounidenses en ningún caso dejará que el coche conduzca solo. El 51% prioriza “el control personal”, mientras que el 49% prioriza la seguridad colectiva a la hora de tomar esta decisión.

Por otro lado, una inmensa mayoría de quienes respondieron (80%) quiere que el coche autónomo tenga la opción de controlarlo manualmente en todo momento.

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