El empleo sigue creciendo, pero el envejecimiento de las plantillas y la escasa presencia de jóvenes y mujeres anticipan un problema creciente de relevo generacional
El mercado laboral de las ocupaciones vinculadas a la conducción y al manejo de maquinaria mantiene una evolución positiva en España, pero lo hace sobre una estructura cada vez más envejecida. Según el último informe de Randstad Research, cerca de dos de cada tres profesionales tienen más de 45 años, una concentración que sitúa el relevo generacional entre los principales retos de estas actividades.
El estudio contabiliza 699.979 ocupados en el primer trimestre de 2026 en un conjunto de profesiones que incluye conductores de camiones y autobuses, maquinistas de locomotoras y operadores de maquinaria móvil, entre otros perfiles. El empleo creció un 7,2% durante 2025 y todavía registraba un avance interanual del 1,1% en el primer trimestre de este año.
El crecimiento, sin embargo, no está corrigiendo uno de los desequilibrios estructurales del sector. Los trabajadores de entre 45 y 54 años representan alrededor del 38% del total, mientras que los mayores de 55 años suponen aproximadamente otro 26%. En conjunto, cerca del 64% de los profesionales se concentra ya por encima de los 45 años.
La presencia de trabajadores jóvenes es, en cambio, mucho menor. Esta estructura por edades plantea un desafío especialmente relevante en aquellas actividades en las que la experiencia acumulada es elevada, pero donde será necesario sustituir progresivamente a una parte significativa de las plantillas durante los próximos años.
Más empleo, pero menos relevo
La evolución resulta especialmente significativa porque el problema no responde a una destrucción de puestos de trabajo. Al contrario, la demanda de estos perfiles continúa siendo elevada y determinadas ocupaciones han registrado crecimientos de dos dígitos.
Randstad destaca, por ejemplo, el dinamismo de los operadores de maquinaria móvil y de los maquinistas de locomotoras, con incrementos de empleo de hasta el 12%. El reto se desplaza así desde la creación de puestos hacia la capacidad de atraer nuevos profesionales y garantizar que exista suficiente mano de obra para cubrir las necesidades futuras. Randstad
La estabilidad laboral tampoco parece ser el principal problema. De los cerca de 700.000 ocupados analizados, más de 646.000 son asalariados y aproximadamente el 93% cuenta con contrato indefinido, según los datos recogidos en el informe.
Esto dibuja un mercado con una elevada estabilidad contractual y demanda sostenida, pero con dificultades para rejuvenecer sus plantillas.
Solo el 4,8% son mujeres
El segundo gran desequilibrio aparece en la composición por género. Las mujeres representan apenas el 4,8% de los profesionales de la conducción y la maquinaria, uno de los porcentajes más reducidos entre las grandes familias ocupacionales analizadas por Randstad.
La combinación de envejecimiento y baja presencia femenina reduce significativamente la base potencial de trabajadores de la que pueden nutrirse estas profesiones. Para actividades como el transporte por carretera, donde la falta de conductores se ha convertido en una preocupación recurrente, incorporar jóvenes y mujeres deja de ser únicamente una cuestión de diversidad y pasa a tener una dimensión directamente vinculada a la disponibilidad futura de profesionales.
Un reto también formativo
El informe refleja asimismo un fuerte peso de los perfiles con estudios no profesionales. Más de medio millón de trabajadores se sitúan en esta categoría, frente a alrededor de 140.000 con estudios profesionales y una presencia mucho menor de titulados universitarios.
Este dato no implica que estos trabajadores carezcan de cualificación para desempeñar su actividad, pero sí evidencia el peso que siguen teniendo la experiencia práctica, las habilitaciones específicas y la formación adquirida directamente en el puesto de trabajo.
En un contexto de transformación tecnológica, electrificación de las flotas y creciente digitalización de los vehículos y de las operaciones, la renovación de las plantillas tendrá que ir acompañada además de nuevas competencias.
El diagnóstico que deja Randstad es, por tanto, paradójico: hay empleo, existe una elevada estabilidad contractual y algunas ocupaciones siguen creciendo con fuerza, pero la incorporación de nuevas generaciones avanza a un ritmo insuficiente. El desafío de los próximos años será que el crecimiento de la actividad encuentre también a los profesionales necesarios para sostenerlo.


