Un informe del Centro Común de Investigación (JRC), elaborado de cara a la revisión del Reglamento MVBER, cuantifica cómo la electrificación y la conectividad están reconfigurando el mercado de posventa europeo
El Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea ha publicado el informe “Transforming automotive markets: an economic and technical analysis”, que servirá de base para la próxima revisión del Reglamento de Exención por Categorías del Sector del Automóvil (MVBER). El documento aporta datos que respaldan una tendencia ya visible en el mercado: la electrificación está reforzando el papel de los concesionarios oficiales en el mantenimiento del parque.
El eléctrico gana peso en las ventas
Los vehículos eléctricos de batería (BEV) representaron el 14% de las matriculaciones en la UE27 en 2023, aunque solo el 1,2% del parque total todavía circulante. El JRC proyecta que en 2030 los BEV supondrán entre el 60% y el 68% de las ventas de vehículo nuevo y el 17% del parque total. A esto se suma el avance de la conectividad: el informe estima que en 2030 más del 93% de los vehículos nuevos vendidos incorporará telemática básica o avanzada de apoyo al mantenimiento y la reparación.
El eléctrico visita más el concesionario oficial
El estudio cuantifica un patrón relevante para la red: los propietarios de BEV acuden a talleres oficiales prácticamente el doble que los de vehículos de combustión. El 83,7% de las visitas de mantenimiento de un BEV se realizan en un concesionario de marca, frente al 40,4% en el caso de los vehículos convencionales. El JRC atribuye esta preferencia al hecho de que los BEV son, en su mayoría, vehículos más recientes y todavía en garantía.
Menos piezas, menos coste, mismo número de visitas
El mantenimiento de un eléctrico resulta significativamente más barato: entre 250 y 300 euros menos al año en servicios mayores y un ahorro medio de 150 euros por visita respecto a un vehículo de combustión, aun cuando el número de visitas anuales es similar (1,8 frente a 1,9). El informe explica esta diferencia por el menor número de piezas que requiere un BEV (un 30% menos) y por un coste anual de recambios un 20% inferior. En sentido contrario, el mayor peso y aceleración de los eléctricos eleva el desgaste de frenos y neumáticos entre un 12% y un 20%. Los intervalos de servicio, estables en torno a 24.000 km hasta 2020, se ampliarán progresivamente hasta los 50.000 km en 2030 en mercados como Alemania, Francia, Bélgica e Italia.
El posventa se reduce, pero se concentra en la red oficial
El JRC prevé que estas dinámicas reduzcan hasta un 45% el número de reparaciones en el conjunto del sector entre 2020 y 2030, en un mercado del posventa europeo valorado en unos 200.000 millones de euros. Los talleres oficiales, que representan menos de una quinta parte de los 410.000 talleres europeos, generan ya la mitad de la facturación del sector, reflejo de que atienden un parque más amplio y de mayor valor, con vehículos más recientes y en garantía. El valor del mercado de recambios, pese a la desaceleración, seguirá creciendo hasta los 162.000 millones de euros en 2030.
La transición exige inversión a los talleres
La adaptación de las instalaciones para el servicio a eléctricos tiene un coste estimado de hasta 200.000 euros por taller en el caso de los talleres oficiales, que serán los primeros en afrontar esta transición gracias al respaldo de los fabricantes. El informe confirma que, en la práctica totalidad de los casos, las reparaciones de batería en garantía se realizan en la red oficial, mientras que los talleres independientes tenderán a incorporarse a este segmento una vez expirada la garantía.


