El mercado de ocasión eléctrico creció un 35% en 2025 en los principales mercados, incluida España. El reto es el valor residual: los BEV retienen solo el 35% de su valor a los tres años en Europa, frente al 50% del mercado general. Quien sepa gestionar ese riesgo, tendrá ventaja
El mercado de vehículos eléctricos de segunda mano existe, crece y empieza a tener masa crítica. El Global EV Outlook 2026, publicado en mayo por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), documenta que las ventas de coches eléctricos de ocasión superaron los 3 millones de unidades en 2025 en los principales mercados analizados —China, Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido—, lo que representa un incremento del 35% respecto a 2024. En los cinco mercados europeos del análisis, el eléctrico de segunda mano ya representó alrededor del 4% del total de transacciones de coches usados en 2025, frente al 1% de 2021. La tendencia es inequívoca.
La causa del crecimiento es estructural: los coches eléctricos matriculados durante el boom de 2020- 2023 están comenzando a salir de su primer ciclo de propiedad —habitualmente en leasing o renting corporativo a tres años— y entran en el mercado de segunda mano. Cuanto mayor sea la cuota de nuevas ventas en los años anteriores, más vehículos de calidad circulan hacia el mercado de ocasión. España, con su crecimiento del 80% en ventas nuevas en 2025, empezará a notar ese efecto en sus estadísticas de usado eléctrico a partir de 2027-2028.
El problema del valor residual: los BEV se deprecian más rápido que la media
El principal desafío del mercado de ocasión eléctrico es la retención de valor. En los cinco mercados europeos analizados por la AIE, las tasas de retención de valor de los BEV cayeron desde un pico del 50% en 2022 hasta el 35% en 2025. El mercado en su conjunto cayó del 60% al 50% en el mismo período. Es decir, un coche eléctrico comprado nuevo a 40.000 euros vale de media unos 14.000 euros a los tres años. Uno convencional del mismo precio, unos 20.000.
Los factores que explican esa depreciación acelerada son varios: la llegada constante de modelos más modernos y baratos — especialmente de fabricantes chinos— deprecia los modelos existentes; la incertidumbre del comprador de segunda mano sobre el estado real de la batería; y la velocidad de evolución tecnológica, que hace que modelos de solo tres años parezcan comparativamente obsoletos en términos de autonomía o conectividad. En Alemania, el mercado europeo con más volumen de eléctricos de ocasión —unos 400.000 en 2025—, la depreciación de los BEV ha sido especialmente pronunciada. El caso extremo es China, donde el parque eléctrico supone ya el 13% del total: allí la llegada de modelos nuevos más baratos ha hundido los valores residuales de los coches de tres y cuatro años.
La oportunidad para los concesionarios: quien gestione el riesgo de la batería, gana
La depreciación acelerada es un problema para el comprador individual, pero puede ser una oportunidad para el concesionario que sepa posicionarse. El mercado de ocasión eléctrico necesita intermediarios de confianza que sean capaces de tasar la batería con rigor, garantizar su estado y ofrecer alguna forma de cobertura al comprador. Ese know-how técnico —que no todos los actores del sector tienen— es precisamente la barrera de entrada que protege el negocio de quien lo desarrolla.
La AIE subraya que las políticas que apoyan la retención de valor de los eléctricos —como garantías extendidas de batería, acceso a diagnósticos técnicos certificados o programas de renovación de batería— tienen un efecto directo sobre la asequibilidad del nuevo: si el comprador sabe que su coche va a mantener un valor razonable, la resistencia al precio de compra inicial se reduce. Para los fabricantes y para los concesionarios, invertir en la credibilidad del mercado de segunda mano eléctrico no es filantropía, es defensa del negocio de primeras ventas.
En el escenario más probable, el mercado de ocasión eléctrico en España pasará de ser residual a relevante antes de que acabe la década. Los concesionarios que desarrollen capacidades específicas para este segmento —tasación de baterías, reacondicionamiento, garantías certificadas, financiación adaptada— estarán en una posición diferencial cuando ese momento llegue. Y llegará antes de lo que muchos esperan.


