El asesoramiento técnico y humano del punto de venta será clave para derribar las barreras que aún frenan la adopción del VE.
La electrificación avanza, pero no al ritmo deseado. Según datos del sector, en el primer trimestre de 2025 solo el 13,7% de los turismos matriculados en España fueron 100% eléctricos. Y el problema no es solo el precio o la infraestructura: el desconocimiento, la inseguridad y la falta de confianza del consumidor siguen siendo barreras persistentes.
Aquí es donde el concesionario emerge como un actor insustituible. En un entorno digitalizado y acelerado, el punto de venta físico sigue siendo el lugar donde el cliente resuelve sus dudas, compara opciones y toma decisiones sobre tecnologías que aún percibe como complejas o arriesgadas.
¿Cómo se carga? ¿Cuánto cuesta mantenerlo? ¿Qué autonomía real tendré? ¿Cómo afecta al valor de reventa? Estas y muchas otras preguntas siguen llegando a los asesores de venta, que deben transformarse en educadores tecnológicos, más allá de su rol comercial.
El informe Global Automotive Consumer Study 2025 de Deloitte confirma esta tendencia: en España, el 42% de los encuestados afirma que no se siente suficientemente informado para tomar una decisión de compra de un coche eléctrico. Y entre quienes ya lo compraron, el 35% admite que recibió información clave directamente en el concesionario.
La buena noticia es que muchos puntos de venta están asumiendo este rol con entusiasmo. Desde zonas de experiencia donde se prueban modos de carga, hasta asesores energéticos que recomiendan tarifas o instalaciones domésticas, el concesionario puede ofrecer un ecosistema de confianza, técnico y emocional, en torno al VE.
Además, iniciativas como cursos de conducción eficiente, simuladores de autonomía o comparadores de costes totales (TCO) ayudan a derribar mitos y mostrar con claridad el beneficio real del eléctrico.
La electrificación no se vende sola. Y tampoco se impone. Se explica, se acompaña y se demuestra. En esa tarea, el punto de venta físico vuelve a demostrar que tiene un valor que ninguna app ni configurador virtual puede igualar: la confianza humana.


