Los concesionarios de Reino Unido reabren sus puertas manteniendo los precios para evitar guerras comerciales

Los distribuidores británicos han podido retomar su actividad tras el confinamiento el pasado 1 de junio. 

Poco a poco la desescalada llega al resto de Europa y los concesionarios de distintos países vuelven a retomar su actividad presencial. Por ejemplo, en Reino Unido los distribuidores reabren sus puertas, cumpliendo siempre con las estrictas medidas de seguridad, y lo hacen con el objetivo de evitar una guerra comercial. Para ello, la mayoría de concesionarios mantendrán los precios estipulados antes de la crisis del COVID-19.

Según recoge una encuesta realizada por Cox Automotive UK, el 54% de los concesionarios asegura que se mantendrán firmes en los precios. Por su parte, un tercio desvela que están esperando los datos del mercado para decidir sobre la política de promociones y descuentos. Menos del 10% planea implementar reducciones en todos los ámbitos.

Esta misma encuesta recoge que existe un miedo generalizado entre los concesionarios británicos por que se genere una batalla en los precios de los vehículos. Aún así, señalan otras preocupaciones más urgentes como el flujo de efectivo o la salud y el bienestar de empleados y clientes que se clasificó como la principal prioridad.

“Nos alienta el sentimiento compartido en esta última encuesta. Es tranquilizador ver que  la mayoría de los concesionarios tienen una visión tranquila y sensata de sus estrategias de fijación de precios. Todo ello, a pesar de la presión que inevitablemente sienten para que el efectivo regrese a sus negocios”, indican desde Cox Automotive. 

A pesar de esta encuesta, se esperan modificaciones en los precios

Del mismo modo, señalan que “es inevitable que los distribuidores sean más receptivos a los descuentos y promociones a corto plazo”. Explican que instaurar unos “precios de pánico” para liquidar stock no son lo mejor para nadie. Esperan que este problema se resuelva a medida que se adapta la oferta a la demanda. 

La misma situación han pasado los concesionarios chinos quienes temían que las generosas ofertas que se lanzaban a los clientes aproximasen al mercado a una guerra de precios. “Cuando no hay mucha demanda en medio de un repunte en la producción, la competencia de precios obviamente aumentará. Además, los clientes tras esta crisis se han vuelto mucho más sensibles al precio”, destacan. 

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