La estrategia de Volvo en el futuro: el concesionario como base de negocio y una innovadora experiencia digital

La firma automovilística quiere reinventar la forma de vender vehículos y para ello apuesta por la omnicanalidad del negocio 

Sin lugar a duda, la forma de vender un vehículo ha cambiado en los últimos años. Las estrategias de marcas y concesionarios han ido avanzando hacia la omnicanalidad y la experiencia de compra del cliente se ha situado en primer plano. Tanto es así que la estrategia de Volvo en el futuro ha cambiado. La marca sitúa al concesionario como base de su negocio pero se centrará en ofrecer una innovadora experiencia digital. 

Los primeros pasos ya se han dado en Suecia. La marca ha querido elegir a este país para comprar un concesionario en Estocolmo e iniciar la transformación de sus operaciones de venta. El cambio más importante estará en combinar el uso de Internet y el canal digital con las ventas clásicas de los concesionarios minoristas. 

El objetivo que se plantea Volvo de cara a los próximos 5 años es que la mitad de las ventas se cierren a través de Internet. En su opinión, en la actualidad, los clientes que compran o revisan sus coches demandan una experiencia sin complicaciones, donde predomine la sencillez. Esto ya ocurre en otros sectores y desean trasladarlo a la automoción. 

En el nuevo modelo de negocio que comenzará en Suecia, los usuarios podrán realizar operaciones combinadas entre Internet y los concesionarios. La meta es ahorrar en tiempo y dinero al cliente. De modo que este solo tenga que visitar personalmente el concesionario puntualmente y la mayor parte del proceso de adquisición se realice de forma online. 

El estudio de IBM que demuestra la importancia de la omnicanalidad 

Hay estudios e informes que explican que en el concesionario debe haber una estrategia más transformadora y viva que nunca y que se extienda más allá del canal online. Tras el impacto de la COVID-19, el distribuidor debe adaptarse y estar dirigido a las necesidades y expectativas del consumidor, no a los productos y servicios que se ofrecen desde la concesión. 

Esa estrategia viva y con capacidad de adaptación se debe regir por dos principios: la omnicanalidad y la personalización. Desde la entidad comparten, además, una serie de factores que se deben tener en cuenta para aumentar la eficiencia y la productividad en un período de gran incertidumbre.

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