La demanda de microchips en la automoción aumentará un 15% para el año 2030 

La empresa de circuitos Intel ha hecho pública su intención de construir dos nuevas fábricas en suelo europeo, con el fin de duplicar la producción mundial de chips en los próximos años hasta alcanzar el 20% del mercado.

El aumento de vehículos eléctricos y autónomos está provocando un incremento de la necesidad de procesadores. Un crecimiento que, en el tiempo, supondrá una revalorización en el mercado de la automoción, con estimaciones que alcanzan los 100.000 millones de euros. El fabricante de circuitos internacional Intel considera que los microchips y semiconductores supondrán un 20% de los materiales que componen los vehículos en el año 2030. En contraposición con el 4% que suponía en 2019.

El motivo de este aumento radica principalmente en el crecimiento de la automatización de los vehículos, así como del uso de inteligencia artificial en sus procesos. De forma que, como estima la compañía, la próxima gran novedad en el transporte personal podría ser la autonomía total de los automóviles.

Sin embargo, estas estimaciones se contradicen con la escasez a la que se enfrenta el mercado de los semiconductores a causa de la COVID-19. Pues, a pesar del evidente crecimiento de la demanda, la producción de microchips actual no se corresponde con las necesidades previstas.

Destacar que cuando se habla de chips no se están mencionando únicamente los procesadores. Sino que también se hace referencia a las memorias, las controladoras y otro tipo de elementos necesarios para el correcto funcionamiento de estos modelos de vehículos.

Y es que los mecanismos que ahora predominan en la automoción deberán reconvertirse para adaptarse a la nueva industria del eléctrico, donde primará la programación y la electrónica.

Europa prevé acaparar el 20% de la producción mundial

Este aumento de la demanda requiere cuanto antes una diversificación del mercado del microchip, hasta ahora, centrado en la fabricación de origen asiático.

La falta de semiconductores ha supuesto un desajuste adicional en la producción automovilística mundial, ya afectada por la crisis de la pandemia. Un descontrol que ha llevado a las fábricas de circuitos europeas a ponerse a trabajar por la participación del mercado. 

Bosch e Intel son algunas de las compañías que ya han hecho pública su intención de montar fábricas de semiconductores en suelo europeo. Pero, posiblemente, no sean las únicas que se suban al carro de aquí en adelante.

Con esta iniciativa, Europa busca eliminar al mercado asiático del monopolio, con la intención de llegar a acaparar el 20% de la producción. 

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