Google: no estamos construyendo un coche, estamos construyendo al conductor

Google no está construyendo un coche, está construyendo al conductor. Así de taxativo se muestra su responsable de tecnología autónoma, Dmitri Dolgov, en una entrevista realizada por Recode en la que explica cómo funciona algo en lo que llevan trabajando desde 2009.

Conducir es una actividad social, lo que significa que el coche no sólo ha de ser capaz de detectar y reconocer humanos u objetos, sino también interactuar, comprender y reaccionar ante su comportamiento, sostiene Dolgov.

Para ello, Google ha desarrollado un software que detecta y comprende cosas como los gestos de las manos (gestos simbólicos que usamos como peatones) para reaccionar apropiadamente. Así, cuando un ciclista hace una señal con el brazo indicando que va a girar a la izquierda, el coche reaccionaría como lo hace un humano.

Para Google, desarrollar “el conductor ideal” también significa crear un conjunto de sensores y software que puede llevar al coche a cualquier sitio, sin importar tampoco ni la marca ni el modelo.

“No importa. Nosotros estamos construyendo el conductor. Hemos estado con un Prius, un Lexus, tenemos nuestro propio prototipo y ahora estamos trabajando también con Fiat Chrysler”, dice Dolgov.

A diferencia del conductor de carne y hueso, Google usa una combinación de mapas y laser de amplio espectro, así como radares que permiten al coche ver 100 metros a su alrededor. El coche también se comunica con otros a través de la nube y es capaz de aprender automáticamente cualquier cosa que otro coche haya aprendido, algo que los humanos jamás podremos hacer.

Uno de los mayores problemas con los que se encuentra esta construcción del conductor ideal son los hackers. La solución para evitar estas intromisiones ha sido separar la interface que usa el coche para comunicarse del que usa para controlar la conducción.

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