28 Dic

El automóvil cierra un 2018 agitado y cuesta arriba

El automóvil cierra un 2018 agitado y cuesta arriba

El año 2018 ha ido de menos a más, de menos agitado al inicio del ejercicio a más convulso a medida que avanzaban los meses. La relativa calma de la primera mitad del año se convirtió en una tempestad en las fábricas y el mercado en el segundo semestre de 2018. Un calendario interactivo de la web Coche Global resume las principales noticias del año con un formato innovador y muy visual que aporta más información al lector.

El sector empezó a notar una caída a principios del primer semestre, a medida que se acercaba la entrada en vigor, el 1 de septiembre, del nuevo protocolo de homologación de emisiones de gases y consumo de carburante de los vehículos (WLTP). En verano se inició un goteo inacabable de días de parón de la producción en muchas de las fábricas debido a la escasez y racionamiento de motores con la nueva homologación. En ese contexto, las plantas han ido tirando de la bolsa de flexibilidad interna hasta su agotamiento en algunos casos, lo que ha obligado a poner en marcha expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Esas medidas aparecen en el mapa interactivo de la situación en las fábricas españolas creado por la web Coche Global.

Mapa de los ajustes

“La situación de falta de motores nos ha obligado a aplicar la flexibilidad interna y a retrasar planificaciones de calendario de trabajo”, reconocía Matías Carnero, presidente del comité de empresa de Seat y dirigente de UGT después de una de las múltiples reuniones mantenidas en los últimos meses con la dirección de la compañía para ajustar la producción hasta el último minuto a la espera de que el grupo Volkswagen suministrara propulsores.  

Detrás de la elevada volatilidad del mercado, con fuertes subidas en julio y agosto y pronunciadas caídas desde septiembre, se encuentra también el estrechamiento del cerco al diésel. La demonización del gasóleo ha campado a sus anchas en 2018, especialmente con las medidas del nuevo Gobierno del PSOE y de Madrid y Barcelona. Después de la polémica frase pronunciada por la ministra de Transición Ecológica de que el diésel tiene los días contados, el Ejecutivo lanzó una bomba de destrucción masiva en forma de ultimátum para la desaparición de los vehículos que tengan emisiones de CO2. En 2040, dentro de 22 años, ya no se podrán vender coches diésel, de gasolina, híbridos o de gas, lo que causó la respuesta airada de las empresas del sector.

Los problemas coyunturales derivados del giro de la demanda en el mercado se han unido a la tendencia de fondo de la transición del viejo modelo de negocio de la automoción al de la nueva movilidad. En 2018 han proliferado las operaciones empresariales y las inversiones de los fabricantes de vehículos para situarse en la carrera hacia los nuevos servicios que demandan los usuarios, que cada vez más se decantan por el pago por uso en lugar de la compra. Entre los últimos ejemplos se encuentra la compra de la filial de coche conectado de Volvo por parte de Volkswagen.

Fuente: Coche Global