Así han adaptado sus estrategias las plataformas online de vehículos de ocasión de Estados Unidos para triunfar en mitad de la crisis de los microchips

Empresas como Carvana, Vroom o Shift están experimentando un fuerte crecimiento a pesar de que la crisis de los semiconductores agudiza los problemas de stock. 

El sector de la automoción vive un momento complejo combinando una tormenta perfecta: crisis de los microchips; la pandemia de la COVID-19; y la incertidumbre tecnológica de los consumidores. Sin embargo, a pesar de este contexto tan poco halagüeño, las plataformas online de vehículos de ocasión en Estados Unidos viven uno de sus mejores momentos. Triunfan a pesar de la escasez de semiconductores tras haber adaptado sus estrategias y librar, en cierto modo, las barreras que encuentra un consumidor en la actualidad para comprar un automóvil. ¿Cómo lo han hecho?

Los números son claros. Una empresa como Shift, startup de apenas tres años, ha vendido 10.323 vehículos en la primera mitad de este año. Es el triple que en el mismo período de 2020. Vroom ha duplicado su negocio, vendiendo casi 34.000 unidades. Y Carvana, el mayor concesionario online de vehículos usados, ha logrado contabilizar 200.272 ventas, un récord de la compañía.

Este auge tiene distintas explicaciones. El comercio online de vehículos de ocasión se ha visto beneficiado de los nuevos hábitos generados tras la COVID-19: una mayor importancia de la digitalización, la necesidad de las familias de contar con un segundo vehículo al rechazar el transporte público… Este nuevo contexto ha permitido que las plataformas online de vehículos de ocasión se adapten mejor a las nuevas necesidades de los clientes permitiendo servicios como la entrega a domicilio, las recogidas sin contacto… 

En esta cuestión, Carvana ha sido un líder adelantado al resto llegando a poner en marcha, incluso, una red de “máquinas expendedoras” que expulsan SUV como si fueran bolsas de patatas fritas. Además, cualquiera que venda un coche usado tiene ahora una ventaja adicional. Las fábricas están produciendo menos automóviles nuevos y, por tanto, disponen de mayor stock que los concesionarios tradicionales centrados en los vehículos nuevos.

Otro giro de estrategia

Aparte del propio producto y de los nuevos hábitos de los consumidores, las plataformas online de VO han cambiado su forma de gestionar y adquirir su inventario. Según Bloomberg, empresas como Carvana o Vroom compran aproximadamente 2 de cada 3 de sus vehículos directamente a propietarios individuales. 

En cambio, los concesionarios tradicionales de Estados Unidos suelen comprar vehículos en los mercados mayoristas. Eso no quiere decir que haya una crisis en este modelo de negocio. Estos últimos están vendiendo vehículos a precios altísimos. El coche usado promedio se vendió por un récord de 25.410 dólares en el segundo trimestre, un aumento del 21% con respecto al período del año anterior, según Edmunds.com.

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