El Jarama acoge las copas VdeV con especial atención a sus clásicos
El Jarama es un circuito lleno de historia, lleno de leyenda en cada una de sus curvas. Grandes campeonatos y campeones han pasado por su trazado, han recorrido su paddock...Hoy es cierto que son menos las carreras que se disputan en el Jarama, pero hace unas semanas pudimos volver a ver rondando en el circuito madrileño una gran muestra de la historia mundial de la automoción.
V de V Sports organizó del 25 al 27 de marzo las 4 horas del Jarama en la que además de las pruebas del campeonato de turismos V de V, la copa Endurance Proto y la copa Funyo se celebró el Campeonato de Francia Endurance VHC.
Esta última prueba es la que hizo que los boxes del Jarama volvieran a retumbar por el sonido de viejas grandes glorias del automovilismo, coches con más treinta años de historia en sus ruedas y que abordaban cada curva a un ritmo frenético sin nada que envidiar a actuales deportivos, por lo menos en encanto.
Al pasar por la zona de boxes uno no podía evitar recordar momentos históricos del trazado y es que los vehículos participantes no eran para menos. Un Chevrolet Corvette de la primera producción, un Alpine M 63, un Ford Falcon, un Ford GT 40, una importante presencia de Porsche, los siempre espectaculares Lola T-70…un elenco digno de museo quemando gasolina y dejando un rugido a su paso que cada vez es más difícil de oir.
Aunque en algunos momentos las líneas de los coches en pista hacían olvidar que nos encontrábamos en una carrera, el Lola T-70 Spyder de los franceses David Ferrer e Yvan Mahe se alzaba con la victoria con una vuelta de ventaja frente a sus contrincantes más próximos. Bernard Moreau y Miguel Langin subían hasta la segunda posición del Podio con un Porsche RSR 3.0. Completaba el podio un precioso Chevron B16, espectacular a ras de suelo.
Es digno de admiración ver todavía estos coches en pista, rodando como si no hubieran pasado los años en sus carrocerías. Es cierto que este año la participación ha sido menor que en otras ocasiones, pero sin duda la presencia…el sonido…el olor a gasolina y goma quemada de estos coches devuelven la magia de las carreras de antaño al asfalto del Jarama.
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Elaboración propia