El espectáculo incomparable de una de las siete maravillas naturales del mundo
Como lo indica muy bien su nombre, el Parque Nacional del Grand Canyon del Colorado se encuentra en el estado Norte Americano de… Arizona. Pero es porque su nombre lo debe al río que lo ha esculpido a lo largo de dos mil millones de años. Los primeros Europeos que contemplaron el Gran Cañón en 1540, fueron colones españoles conducidos por García López de Cárdenas.
Por muchas veces que haya ido, no me canso, ni creo que me cansaré nunca, de llegar ahí y descubrir esta extraordinaria obra de la naturaleza.
Personalmente, he tenido la oportunidad de ir en avión (una excursión que no puede perderse si pasa por Las Vegas), en coche (probablemente la mejor opción para él que tiene tiempo) y en helicóptero (lo más impresionante de todo).
Pero todavía me falta recorrerlo navegando o simplemente bajar al río en mula. El lecho se encuentra mil metros más abajo y en algunas zonas, la profundidad supera el kilómetro y medio.
Con un poco de suerte, o más bien dicho de previsión, conseguirá una habitación en el Phantom Ranch que se puede apercibir a la izquierda de la foto siguiente. Me han dicho que dormir abajo es una experiencia única.
Si tiene poco tiempo y elije volar desde Las Vegas, poco a poco verá cambiar el paisaje a medida que se acerca a la zona más vistosa. Pero esta zona representa en longitud cerca de 500 kms y la distancia entre los bordes norte y sur (North and South Rim) oscila entre 6 y 29 kms, unos números poco imaginables.
El que llega por carretera, hasta encontrarse al borde del cañón, no se imagina lo que le espera y de repente descubre unas vistas absolutamente espectaculares.
Y como siempre en EE.UU., los parques nacionales están poblados con unos animales poco asustados.
En cuanto al vuelo en helicóptero, el choque se produce cuando se pasa de la zona plana de bosque al corte del propio Cañón. Prepárese para algo fuera de lo habitual.
El paisaje cambia en función de la hora, del tiempo y del lugar donde uno se sitúa.