Los coches limpios piden pista para despegar. Los fabricantes han empezado a poner en el mercado automóviles con un consumo mínimo de combustible, siguiendo las directrices comunitarias para mitigar el calentamiento. Y en esta carrera han optado por elevar el listón ofreciendo coches cien por cien eléctricos, para reducir también la polución en las ciudades y los ruidos. Los coches híbridos (con motor mixto de combustión y eléctrico) son los primeros con una emisión por debajo de por kilólos 120 gramos de CO metros, lo que les permite acogerse a desgravaciones fiscales (matriculación, de peajes en Catalunya) sin que supongan grandes cambios para el conductor.
Sin embargo, los coches eléctricos aún están en la rampa de lanzamiento. Sus ventas son modestas. Es justamente ahora cuando empiezan a presentarse en sociedad. "Nuestra previsión es que el año que viene y, sobre todo en los próximos años, se dé el verdadero despegue del coche eléctrico", dice Patrick Renau, presidente de la Associació Catalana Promotora del Vehicle Elèctric.
Las grandes marcas tienen a punto el lanzamiento en España, el año próximo, de nuevos modelos de coches eléctricos. Renault pondrá a la venta el Fluence, el Twizy y el Kangoo, con lo que completará una gama de coches de tipología muy diversa. En el 2012 también estará en venta el Reva Ion, en el que ya se sustituyen los viejas baterías de plomo por otras de litio. El Nissan Leaf ha salido al mercado con una potente campaña publicitaria que resume el interés de esta marca por el coche cien por cien eléctrico. La recarga completa permite efectuar 175 kilómetros de recorrido y el 80% de la batería se puede recargar en media hora. Peugeot o Mitsubishi también tienen ya coches eléctricos en el mercado. Y en enero, llega a España, el Opel Ampera, cuyo motor eléctrico tiene una autonomía de 80 kilómetros, pero que tiene incorporado un motor de gasolina que permite recargar las baterías en caso de que éstas se agoten por el camino. Sus precio es de 42.000 euros.
Pero las ventas de coches eléctricos son limitadas. La crisis económica o la compleja balanza de ventajas e inconvenientes en que se ha convertido la elección para los usuarios explica que aún no se haya dado el boom pronosticado. Hasta agosto, se matricularon 783, de los cuales 213 correspondían a turismos. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, preveía que este año se venderían 20.000 vehículos eléctricos, y difícilmente se llegará a los 1.000.
"Uno de los obstáculos del coche eléctrico es el precio en comparación con el coche convencional, pues, por el mismo precio, un coche de combustión interna tiene unas prestaciones que el coche eléctrico no puede ofrecer", dice Jordi Català, secretario del Col·legi d'Enginyers Tècnics i Industrials de Catalunya. "Pero también los primeros móviles eran muy caros, y los tenían sólo cuatro personas, mientras que ahora casi los regalan. El precio del coche eléctrico irá bajando a medida que vaya evolucionando", dice Català.
"De media, un coche eléctrico cuesta como mínimo un 50% más que uno convencional de su misma gama", explica Patrick Renau. El Nissan Leaf que se ha puesto a la venta cuesta al público 29.950 euros, contando ya la subvención del Gobierno, mientras que vehículos populares (Volkswagen Golf, Honda Civic o Peugot 308) tienen un coste que ronda los 21.000 euros. "Pensando en el cliente final, el precio es el gran obstáculo; incluso con subvenciones oficiales es demasiado alto, casi prohibitivo, especialmente en el contexto en que estamos", dice Antonio Romero, presidente de la patronal de los concesionarios (Faconauto).
Patrick Renau matiza que el coche eléctrico sirve fundamentalmente a trayectos urbanos, pues su autonomía de movimientos es limitada (entre 80 y 160 kilómetros sin recarga). Todo eso hace que los usuarios del coche eléctrico tenga un perfil definido. ¿Cuál? "Yo diría que pertenecen a una clase media o media alta, son personas con cultura, están preocupadas por los problemas de cambio climático o la contaminación de las ciudades, es gente inquieta, que se siente pionera y están convencidos de que deben hacer algo, que su iniciativa es importante para mejorar el medio ambiente, pues no confían en que los problemas se resuelvan solos", dice Renau. A las limitaciones que todavía impone una tecnología de baterías en fase de maduración se unen las múltiples inseguridades con que aún tropieza el usuario. En un aparcamiento, ¿qué normativa hay para instalar puntos de recarga? ¿Puedo cargar el coche en un parking público?, ¿hay suficientes electrolineras? "Es como el pez que se muerde la cola. La introducción del coche eléctrico no puede ser precipitada, requiere su tiempo de madurez", dice Català.
"Es necesaria una señal económica clara del mercado para que las recargas eléctricas sean más baratas de noche", dice José Enric Vázquez, presidente del Grupo de Gestores Energéticos. Este experto en ahorro de energía recuerda que aún no se han hecho públicas las tarifas eléctricas de las horas de menor consumo eléctrico (horas valle, por la noche), algo necesario para convencer al ciudadano de que, por razones económicas, es necesario dejar el coche de gasoil o gasolina. Achaca esta tardanza al Ministerio de Industria, exculpa a Red Eléctrica y dice que los promotores de energía renovable estarán encantados de vender su electricidad por la noche para dar salida a una producción eólica que a veces no se puede aprovechar de noche